lunes, 24 de octubre de 2011

¿Que nos atrae de los hombres?

En esto, chicas, sí que nos diferenciamos de los hombres. Quizás a todos nos atrae una cara bonita y un cuerpo escultural, pero las mujeres solemos reparar en cosas totalmente diferentes a los hombres.
Ten cuidado que no haya ningún hombre cerca... Vamos a revelar el misterio que todos los chicos quieren saber ¿qué es lo que nos atrae de los hombres?
Después de leer esto entenderán "qué le vieron" a ese muchacho que las vuelve locas.
Confianza en sí mismo. No podemos estar cargando con los complejos o inseguridades de los hombres, porque de esos las mujeres tenemos miles. Un chico que crea en sí mismo te brinda una sensación de soporte y apoyo fenomenal, además de que puede ser la prueba del éxito en su vida personal.
Inteligencia. Esta cualidad a veces nos resulta sumamente atractiva en los hombres. Estamos todas cansadas de los tontos que no crecen más, siguen borrachos y con el empleo que les consiguió papá. La inteligencia es una señal de que es capaz de valerse por sus propios medios y ser alguien centrado.
Humor. Es claro que un chico que no nos hace reír no tiene chances de nada con nosotras. El humor es una manera fácil de entrar en contacto y relajarse mutuamente. Ni que hablar que nos genera la utopía de que toda la vida nos va a mantener feliz.
Fuerza. En este sentido, las mujeres somos un tanto machistas ¿no crees? Físicamente el hombre tiene más fuerza, por lo que nos sentimos protegidas. Sin embargo, no es bueno irse a los extremos; esos musculosos que solo viven para el deporte no generan nada más en nosotras que un par de miradas.
Misterio. Yo creo que más que atracción esto es una debilidad para todas. El solo hecho de mirarlo a los ojos y tratar de adivinar lo que piensa nos resulta irresistible, más aun si descubrimos algún tipo de talento secreto. Las chicas necesitamos del misterio que nosotras no tenemos.
Recuerda que todas somos distintas, no nos tiene por qué atraer lo mismo. ¡Esto es solo una mirada general!
Y a ti... ¿cuál de todas estas características de los hombres te atrae más?

No somos moneditas de oro


Si eres una de las muchas personas que intentan mostrar distintas facetas para agradar a los demás, tengo una mala noticia para ti: No conseguirás ser ni más respetada, ni más querida, ni más valorada.
Desde pequeños, las influencias de nuestro entorno familiar y social, nos empujan a ser perfectos. Pocos son los padres que apoyan a sus hijos y aceptan y respetan su personalidad. Si a esta influencia social y familiar le unimos carencias afectivas, problemas en las relaciones sociales o complejos, tenemos los ingredientes necesarios para necesitar continuamente de la aprobación de los demás para sentirnos bien.
El problema es que nunca podrás agradar a todo el mundo y te sumerges en una espiral que menoscaba tu autoestima y tu dignidad. Quizá hagas favores porque desearías que también te los hicieran a ti y nunca se produce esa reciprocidad. Quizá seas de las que ayudan, quieren, apoyan… ¡Y luego no recibes nada a cambio, preguntándote una y otra vez por qué!
La razón es muy simple. Los seres humanos advertimos la necesidad de cariño y aprobación de los demás y somos egoístas. Cuando nos encontramos ante alguien que, claramente, quiere ganarse nuestro aprecio, inmediatamente le despreciamos y no le damos el valor que merecería.
Sin embargo, habrás podido observar que a las personas que poseen una personalidad muy marcada (sea del tipo que sea) no les cuesta ser queridos, respetados o valorados. Incluso, hay personas que no merecerían tener a su lado a gente muy valiosa… ¡Pero lo tienen porque son ellos mismos, lo comprendamos no!
¿Has pensado alguna vez en la reacción que los demás provocan en ti y no en la que tú provocas en los demás? Desafortunadamente, yo soy (o era) una persona que necesitaba agradar a todo el mundo, sin que ello me proporcionara nada. Es más, con cada “careta” que me ponía, sentía que perdía parte de mi esencia. Gracias a los consejos de buenas amigas y aplicando la objetividad, salí de ese círculo vicioso cuando, hace unas semanas, me presentaron a un hombre que me pareció ridículo. Mi primera reacción fue “¿Qué pensará de mí” ¿Le habré resultado amable o inteligente? Pocos minutos después de este pensamiento autodestructivo, reaccioné y me dije a mí misma “¿Qué reacción ha provocado él en mí? ¿Acaso su opinión vale más que la mía? Resultado: “Es un perro y no merece que malgaste mi tiempo”.
Aún estoy en el proceso de “desintoxicación” y comienzo a quererme y respetarme más, sin miedo a mostrar mi verdadera personalidad, esa que ha permanecido escondida durante años para cubrirse con diferentes máscaras, a gusto de quien tuviera delante. Poco a poco me voy dando cuenta de que todo lo que he hecho, he dicho o he pensado para intentar ser lo que los demás querían, sólo me ha aportado dolor, decepción y una pérdida de tiempo.
Ahora soy capaz de colgarle el teléfono a mi ex, sin necesidad de querer “seguir siendo amigos”, porque es una persona que no me aporta nada y no me conviene. Soy capaz de decir un “NO” bien claro cuando algo no me convence o responder un “No puedo hablar en este momento” o “No puedo salir contigo porque tengo otras cosas que hacer o porque no me apetece”. Y también soy capaz de decir “SÍ”, alto y claro cuando algo me apasiona, cuando alguien merece que le preste ayuda o que le quiera, respete, admire…
No confundas ser tú misma con ser egoísta. Todo tiene su medida y puedes ofrecer ayuda… pero a quien lo merezca y cuando creas oportuno. Pensar en ti, en lo que deseas, sientes, quieres, no es malo.
Salir de este círculo vicioso de “agradar a los demás” no quiere decir que te conviertas en alguien autoritario, brusco o maleducado. Con diplomacia, con astucia y escuchando a tu voz interior puedes saber qué es lo que quieres y qué no quieres, quién te agrada y quién no. Y que sean los demás quien piensen “¿Le habré gustado?

Tips para delinearte los ojos


El delineador es uno de esos productos que, al ser bien utilizado, destaca de una manera maravillosa nuestros ojos. Aunque no es muy difícil su uso, al seguir ciertos tips para aplicar el delineador, podrás asegurar que tu maquillaje quede prolijo y realce tu belleza.
La forma en la que vas a aplicar el delineador está estrechamente relacionado con tu tipo de ojosy el estilo de maquillaje que deseas lucir; así que los siguientes consejos están enfocados a la corrección de imperfecciones de las formas más comunes de ojos.
Ojos pequeños. Para agrandar tus ojos debes comenzar el delineado a partir de la mitad del párpado hacia afuera. Puedes utilizar un rabillo para alargarlos un poco; el toque final es difuminar un poco el delineado para evitar que quede una línea muy dura.
Ojos caídos. En este caso debes despegar el delineado de la línea de las pestañas. Comienza a delinear desde el centro y a medida que llegues al exterior ve subiendo la línea haciéndola más gruesa.
Ojos muy juntos. En este caso, lo ideal es lograr un estilo pin-up o con rabillo fuerte, pues la idea es definir la zona externa del ojo para llevar la atención hacia allá.
Colores. Si tus ojos son verdes puedes utilizar delineadores grises, negros, dorados, azules y morados. Si tus ojos son marrones puedes experimentar con casi cualquier color, prueba con tonos metálicos y ciruela; y para los ojos azules, debes elegir tonos oscuros como el chocolate verde oscuro o gris.
Tipo de delineador. Va a depender del efecto que deseas lograr; si es líquido obtendrás una línea fuerte y precisa, que no se va a manchar; en tanto que con el lápiz se favorecen mucho más los looks ahumados. También puedes combinarlos para lograr un efecto en las pestañas superiores y otro en las inferiores.
Así que ha llegado el momento de sacarle el provecho al delineador y de usarlo para realzar tus ojos.
La belleza no es solo la apariencia física, sino también nuestros sentimientos y virtudes como persona..

BELLA

BELLA,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

Pablo Neruda

viernes, 14 de octubre de 2011

El Verdadero Valor de la Mujer

Como es que la mujer ha dejado de valorarse por lo que es... por cuestiones de moda y estereotipos se ha manejado a la mujer como simplemente un símbolo de belleza, haciendo a un lado lo que se encuentra dentro de ella…

Es decir, donde quedan los sentimientos, nuestros pensamientos, donde queda lo que soñamos, por lo que luchamos...



En donde está nuestro valor, nuestro tesoro, ¿Por qué nadie lo toma por lo que es? ¿Por qué solo importa lo que se ve? Que nosotras no podemos ser mas que unas piernas perfectas, una cintura pequeña, una cara bonita…

No podemos ser, un ser humano que piensa y cree en la verdadera belleza de nuestro ser...

Como es posible que hasta nosotras mismas nos hayamos rebajado a creer lo que ellos dicen... lo que "la sociedad" nos dice... que si estás gorda, o muy flaca, que si te pintas o te dañas...

Que si te arreglas eres bella... si te valoran eres un artículo de lujo para los demás, el cual valoran por su aparecía superficial... es que es imperdonable como somos nosotras las que provocamos que lo que ellos dicen, se vuelva parte de nuestra realidad.


Porque no ponerle un fin, decir no soy un maniquí, no existen estereotipos lo suficientemente fuertes para no ser derrumbados por nuestras creencias.

Somos mas las que creemos que no hace falta una cara bonita, un cuerpo perfecto para sobresalir, que no hace falta vestir de marca ni usar un perfume caro, somos mas las que creemos que las mujeres valemos por lo que somos capaces de hacer, de construir lo que nadie se atreve, por miedo a derrumbar esos estereotipos ridículos que denigran nuestra identidad...

El valor de la mujer no es un lindo vestido, tampoco unos zapatos, no es un maquillaje, ni un corte de cabello, no son unos lentes o una nariz perfecta, no es si nosotras nos negamos a que lo sea...


Somos grandes por lo que pensamos, por como actuamos, como sentimos y no por lo que ellos dicen... nos han creado un falso concepto de nuestro verdadero valor... hagamos conciencia, somos más valiosas de lo que la sociedad nos suele catalogar.